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En publicaciones anteriores en este blog presentamos aspectos básicos para el manejo de un generador de oxígeno, para reducir riesgos de fallas y accidentes, así como para permitir un adecuado suministro de oxígeno suplementario, estos equipos son empleados por pacientes que requieren de concentraciones específicas de oxígeno para reducir los riesgos de complicaciones por una inadecuada ventilación, las que se pueden dar como parte de padecimientos respiratorios obstructivos o restrictivos.

Además de las medidas básicas para el buen manejo de estos equipos, resulta fundamental darles un mantenimiento y servicio de manera periódica, y es precisamente de estos aspectos de los que hablaremos en esta ocasión.

El tipo de mantenimiento y servicio requerido por un equipo concentrador de oxígeno, se encuentra especificado en los manuales de usuario que los fabricantes o proveedores deben proporcionar a los compradores. Las especificaciones varían de un modelo a otro, pero en todo caso se deben consultar antes de poner en funcionamiento el equipo y consultarlas de manera regular, ya que permitirán detectar de manera oportuna cualquier problema en su funcionamiento que requiera de reparaciones.

En este punto es importante mencionar que se deben hacer inspecciones al equipo y en cuanto se detecte una falla, contactar con el servicio técnico, pues si se opera el concentrador de oxígeno en malas condiciones existen riesgos de salud por una inadecuada administración de oxígeno, así como de daños mayores en el equipo que requieran reparaciones más especializadas.

El mantenimiento periódico y el servicio son requerimientos fundamentales para que los equipos operen de manera prolongada y correctamente. Es necesario tener en consideración que estos equipos están diseñados especialmente para funcionar incluso durante días sin ningún problema, pero es precisamente por ello que requieren de una revisión continua y mantenimiento.

Son los componentes con partes móviles los que se encuentran en mayores riesgos de sufrir daños, principalmente por el desgaste ocasionado por el uso, por lo que se recomienda reemplazarlas cuando hayan cumplido su tiempo de vida útil. Los ciclos de vida de los elementos que conforman un equipo generador de oxígeno varían, por lo que se sugiere consultar esta información con el fabricante.

El mantenimiento es la medida clave que permite conservar el equipo operando de manera óptima por más tiempo. En las medidas de mantenimiento se incluyen las revisiones continuas por parte de quien se encarga de su operación, ya sea el paciente, un asistente o el personal médico. Además de estas revisiones que permiten identificar daños externos o internos, se recomienda que una vez al año, por lo menos, se realice un mantenimiento por parte de un técnico calificado.

Lo ideal es que el mantenimiento se haga entre 6 y 12 meses, o bien, cada cinco mil horas de uso, aunque esto puede variar según el modelo del que se trate así como las condiciones de operación del equipo.

A pesar que durante la instalación se seleccione cuidadosamente la ubicación del equipo y se sigan las pautas de cuidado para reducir riesgos, por ejemplo, de incendio, en aquellos entornos en que los concentradores se encuentran más expuestos a factores que representan un daño potencial, se sugiere hacer un mantenimiento más frecuente.

Esto aplica a entornos con altos niveles de humedad, cálidos y polvorientos, pues por el contacto es posible que los componentes internos sufran alguna falla que altere su correcto funcionamiento, el mantenimiento a profundidad, tanto en caso de mantenimiento preventivo como correctivo, debe dejarse a cargo de un técnico capacitado, de preferencia recurriendo al soporte que los fabricantes ponen a la disposición de los compradores como parte de sus servicios de post venta.

Las tareas de mantenimiento periódico tienen como finalidad comprobar que la concentración de oxígeno emitida por el equipo es la adecuada. Para ello se emplea un dispositivo analizador de oxígeno calibrado, mientras que para medir la presión de salida del gas se puede hacer uso de un manómetro.

Para comprobar el estado de los elementos conectores empleados en el equipo, las pruebas del burbujeo suelen ser las más prácticas ya que permiten identificar la presencia de fugas. Los resultados arrojados por las pruebas de concentración y presión de oxígeno, deben encontrarse dentro de los rangos de operación de los equipos, pero cuando se rebasan los límites normales, es posible que se tenga que proceder a una revisión de componentes internos, y reemplazar aquellos que no se encuentren en buen estado.

Aunque este tipo de fallas solo son comprobables mediante las pruebas que acabamos de mencionar, sí existen algunos indicadores que pueden ser detectados por el usuario, tales como la producción de ruido anormal por el equipo, en cuyo caso se recomienda solicitar soporte técnico para la corrección de fallas.

En lo referente a los problemas más comunes que presenta un equipo concentrador de oxígeno se encuentra que el concentrador no encienda. Esto puede tener varias explicaciones, la primera que no haya corriente en la red o que los componentes para realizar la conexión se encuentren en mal estado. En estos casos se recomienda inspeccionar los cables, las conexiones eléctricas, el cortacircuitos y en sus casos, en fusible interno y el interruptor.

Otro problema es que el concentrador encienda pero que presente intermitencias en su funcionamiento. Esto se puede deber a diferentes factores según la clase de concentrador con la que se cuente, pero en general está relacionado con la presencia de contaminantes en el equipo y mal funcionamiento de válvulas.

Cuando los equipos suministran oxígeno en la concentración adecuada pero presentan una oscilación en el flujo del gas, es necesario que se verifiquen los filtros y el regulador de presión, siendo que cuando tiene fallas deba ajustarse, repararse o bien, reemplazarse por otro.

En aquellos casos en que el equipo opera por debajo de la concentración solicitada se debe revisar la presión y el flujo de salida y es posible que se requiera un reemplazo de componentes, , lo mismo ocurre cuando no sale oxígeno del generador y esto no se debe a problemas con la alimentación eléctrica.

Cuando el concentrador se sobrecaliente posiblemente se deba a un mal funcionamiento del ventilador, el que debe revisarse y repararse, o bien, a que se presentan obstrucciones físicas, como la cercanía a muros, en cuyo caso lo mejor es cambiar la ubicación del dispositivo y seguir las recomendaciones para una adecuada instalación.

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